No pudo ser. Por segundo año consecutivo la final de la Supercopa se le resiste al Molina Sport que en esta ocasión cayó derrotado por la mínima en la final ante el Rubí Cent Patins de Barcelona (2-3).
El partido se torció de salida tras conseguir adelantarse los catalanes a los ocho minutos de juego gracias a una acción individual de David Coronas que conseguía sorprender a Javi Tordera, colocando el 0-1 en el luminoso del CDM San Juan de Mozarrifar.
Sin casi tiempo para encajar el golpe, el Rubí duplicaba tres minutos después su renta a favor al aprovechar Adrián Budia una buena asistencia de Marc Najar (0-2).
El Molina reaccionaba en el ecuador de la primera parte, en una acción de Jan Andrysek que culminaba Álex Pérez para recortar diferencias (1-2).
Fiel a su estilo el Molina asumía riesgos en ataque y conseguía poner las tablas en el marcador a un minuto y medio del descanso gracias a un pase medido de Álex Pérez que Óscar Sierra, uno de los héroes de las semifinales, se encargaba de convertir en el 2-2.
Tras el descanso las defensas se imponían a los ataques, con los dos equipos poco dispuesto a realizar concesiones y con el primer título oficial de la temporada en juego sobre la pista. La intensidad era máxima a ambos lados de la pista, con los dos guardametas echando la persiana en sus respectivas porterías, hasta que a falta de 14 minutos para el final los catalanes aprovechaban su superioridad numérica para deshacer el empate, gracias a un buen pase de Marius Godano que David Coronas se encargaba de transformar en el a la postre definitivo 2-3.
Los intentos del Molina de salvar la desventaja en la recta final del duelo fueron insuficientes ante un Rubí bien pertrechado en la retaguardia que supo aguantar el resultado que les daba la corona de supercampeones ante los grancanarios que no dejaron de intentarlo hasta el final.