Tras un primer año brillante en la isla, la ala-cierre catalana renueva su compromiso con el proyecto grancanario aportando equilibrio y visión de juego.
Llegó sin hacer ruido y con la vitola de jugadora competitiva y, en apenas una temporada, África Maqueda se ha ganado el respeto de la Ciudad Deportiva Gran Canaria. Su capacidad de adaptación al sistema de juego ha sido, sencillamente, excepcional. África es de esas jugadoras que "hacen jugar", equilibrando el equipo y aportando una salida de balón limpia y segura.
Su evolución ha ido in crescendo. Comenzó bien, pero el segundo tramo de la temporada la han convertido en una de las fijas en todas las alineaciones, aportando, además, goles sin ser uno de sus fuertes.
Su renovación responde a la necesidad de mantener un bloque sólido. En una temporada donde el club apuesta por el ascenso, contar con la inteligencia táctica de la catalana es un seguro de vida. Su polivalencia le permite alternar posiciones sin que el rendimiento colectivo baje un ápice, algo vital en las rotaciones cortas.
"Me he sentido muy arropada desde el primer día y estoy muy agradecida por la confianza depositada en mí", comenta Àfrica sobre su continuidad. La jugadora ha entendido a la perfección lo que significa vestir esta camiseta y se ha convertido en una de las voces autorizadas dentro del vestuario pese a su corto periplo en la isla.
"El proyecto de este año es ambicioso y eso es lo que me motiva. No me conformo con hacer un buen año individual; quiero que el equipo recupere su sitio en la élite. Me he adaptado al sistema, pero creo que todavía puedo dar mucho más de mí", asegura la jugadora.