El técnico habla antes de medir fuerzas con Valencia Basket en un último partido decisivo en el Roig Arena.
«Bueno, con muchísima responsabilidad. Sabemos que jugamos contra un equipo que, en varios ítems dentro de lo que es la ACB, es primero. Es primero en puntos, en asistencias, en rebotes, en rebotes defensivos, en rebotes ofensivos, en la cantidad de triples que meten. Han tenido una forma de jugar estable todo el año. Entonces, hay que jugar muy enfocados y poner todo. A mí me parece que ellos son un equipazo, pero hay algo que hacen muy bien, que es ir al rebote ofensivo. Me parece que eso es lo que les da volumen de juego y de tiro al final. Hay que estar muy metidos para tratar de frenarles, porque realmente lo hacen muy bien. Nosotros sabemos que estamos en una situación límite, pero tenemos vida. Tenemos vida como otros equipos también. Estamos trabajando y planificando todo para ir a ganar. No estamos pensando si el otro pierde, si el otro no, eso en la cabeza no lo tenemos, la verdad. Pensamos en ir a jugar nosotros con lo que tenemos y en tener bien claro contra quién jugamos».
«En la cancha es cinco contra cinco. A mí me ha pasado que hemos ganado y me ha tocado estar con equipos con los que he ganado en la cancha y que parecían imposibles de ganar. Uno puede ganar en cualquier lado y más en la situación en la que estamos nosotros. Creo que si hay algo que tenemos es que el equipo piensa que puede ir y ganar, por supuesto, porque depende de nosotros y sería algo grandioso. Hoy todas las apuestas dan que nosotros perdemos. Eso es una motivación enorme para nosotros, para creer en nosotros mismos».
«La primera es no perdiendo balones y no regalando rebotes. Creo que es una manera de frenarle el ritmo de ellos, porque ellos capitalizan muy bien cuando uno comete errores y la pierde. Entonces, es uno de los aspectos que más estamos trabajando en la semana».
«De todo. Nosotros necesitamos que Dios se ponga la camiseta del Gran Canaria también. La verdad que la situación nos da para eso, para la parte del espíritu del equipo, las ganas de guerrear, lo táctico, no regalar, para muchísimas cosas, por el rival y por la situación en la que estamos».
«Nosotros tenemos demasiado con lo que va a pasar en nuestra cancha. Tendría que ser una mente superior el que está pensando. Es decir, alguien del plantel que está tratando de salvar el honor del equipo y a la vez esta con la cabeza en otro lado, tendría que ser un superdotado. Por supuesto que esto es sentido común, que cuando terminen los partidos nosotros vamos a querer saber cómo salieron, obvio que sí. Pero durante el partido nosotros estamos pensando en nosotros y en Valencia, que es lo que realmente es nuestro mundo hoy en día».
«A mí me toca el orgullo a morir. Porque yo soy del concepto que hay que respetar a todo el mundo. Y que noches buenas las tiene cualquiera y noches malas las tiene cualquiera. Y a mí, como entrenador de este equipo, y se lo voy a transmitir a mis jugadores, el hecho de que la mayoría piense así, a mí me toca muchísimo la fibra. Porque si hay algo que yo tengo claro es que hay que respetar a todo el mundo».
«Hemos trabajado lunes y martes con distintas cosas, y los ojos de ellos los veo bien, normales. Nosotros y el staff estamos encerrados, pero yo no he transmitido todavía que nos jugamos una guerra recién el viernes, ¿me explico? Porque tampoco quiero que se pierda el efecto. Yo veo a los jugadores bien, los veo con confianza, los veo como los he visto las semanas que hemos ganado y las semanas que hemos perdido. Es un vestuario que se lleva bien entre ellos. Seguramente a partir de mañana, que ya nos vamos, la cosa se empieza a apretar».
«Con respecto al presidente, vino el otro día después del partido a apoyarnos. Entró a la oficina nuestra de los entrenadores con muchísimo respeto, como siempre lo hace, a apoyarnos. La gente que ha estado en el baloncesto sabe que estas cosas pasan. Hay días que el aro se cierra, eso lo tenemos bien claro. Él estuvo con nosotros apoyándonos, por supuesto. Somos todos seres humanos, todos sabemos lo que nos estamos jugando. La verdad que no estoy midiendo a ver si este está muy metido o si el otro tiene un poquito de nervios. Todos sabemos lo que nos jugamos y a lo que nos dedicamos. Llevo muchos años por muchos lugares. A mí me parece que son momentos maravillosos. Si uno se dedica al baloncesto y es profesional, y tiene sueños, tiene proyecciones y es internacional, estos momentos son divinos, porque el hecho de ponerte a competir quiere decir que tiene un significado por el cual un día agarraste una pelota de baloncesto. A mí me parece que cualquiera quisiera llegar a estos niveles cuando empiece un deporte. Entonces, yo siento que son momentos maravillosos para vivirlos».
«Sí, primero porque nos quedamos con un sabor súper amargo del último partido aquí. Y segundo porque, si bien Valencia es un equipazo, nosotros tenemos también un muy buen equipo y ganar en la última fecha para poder salvarnos sería algo heroico. Nosotros sabemos que va a estar toda la isla pendiente de este partido. Entonces, cuando tienes a todo un pueblo atrás, qué cosa más linda que dar la vida. Nosotros sabemos que vamos a tener toda la isla pendiente de nosotros. Por eso digo que son maravillosas estas cosas. Por más que sean presionantes, que lo son. Tienes a todo un pueblo, toda una isla atrás empujándote. Más no podemos pedir, somos unos privilegiados de poder vivir un momento así».