El técnico afronta esta nueva etapa en Primera Nacional con el objetivo de potenciar el crecimiento de las jóvenes jugadoras y facilitar su progresión hacia el primer equipo
El CV Emalsa Gran Canaria cuenta con Santi Guerra como nuevo entrenador de su filial, que esta temporada competirá en Primera Nacional. El técnico regresa a la entidad para asumir un proyecto centrado en la formación y el desarrollo de las jóvenes jugadoras.
Guerra afronta esta nueva etapa después de 17 temporadas en los banquillos y tras haber vivido diferentes experiencias dentro del voleibol nacional. Su llegada al filial supone también una oportunidad para continuar vinculado al deporte que ha marcado su trayectoria y hacerlo en un club que ya conoce.
“Lo primero es dar las gracias por contar conmigo después de unos meses complicados fuera de la pista”, explica el técnico, que destaca la evolución del CV Emalsa Gran Canaria desde su primera etapa en la entidad. “Ha cambiado mucho y para bien, está muy bien estructurado: la parte directiva es excelente, el cuerpo técnico es difícil de mejorar y hay una amplia base de jugadoras, lo que es muy importante”, señala.
Un filial como puente hacia el primer equipo
Una de las prioridades de Guerra será mantener una comunicación constante con el cuerpo técnico del primer equipo para trabajar en una misma dirección con las jugadoras que compaginan ambos conjuntos.
“Quizás mi función es ese último empujón que hay que darle a las jugadoras que están a punto de dar el salto al primer equipo”, explica. En este sentido, considera que el filial debe convertirse en un puente que permita reducir la distancia entre la base y la máxima categoría.
“Este segundo equipo está hecho para que cuando el primer equipo necesite de alguna jugadora el salto no sea tan grande”, afirma Guerra, que también contempla la posibilidad de que las jugadoras del primer equipo con menos minutos puedan competir con el filial para mantener el ritmo.
El objetivo esta temporada no estará únicamente en los resultados. “Más allá del resultado, buscamos una mejora individual de cara a cuando se junten por categorías”, apunta el entrenador, que considera especialmente importante trabajar los aspectos tácticos y físicos. “La técnica es importante, pero el aspecto táctico y físico marcan mucho la diferencia”, añade.
“Lo que me hace querer seguir es el día a día”
Después de 17 temporadas en los banquillos, Guerra reconoce que llegó a plantearse alejarse del voleibol, pero decidió continuar vinculado a este deporte. “Este año no quería desvincularme del voleibol, aunque alguna vez lo pensé”, asegura.
Su motivación sigue estando en el trabajo diario y, especialmente, en la parte humana. “Lo que me hace querer seguir es el día a día, la parte humana, el ayudar, estar cerca de gente que me aporte cosas diferentes, la competición… son muchas cosas positivas que siempre pesan más que lo negativo”, explica.
Ahora, Santi Guerra afronta esta nueva etapa con la ilusión de volver a disfrutar del día a día en un banquillo y de acompañar a un grupo de jóvenes jugadoras en un momento importante de su formación. “Quiero devolverle a Manuel Campos lo que ha hecho por mí con mi día a día. Ayudar a este grupo de jóvenes y ayudar al club en lo que necesite”, asegura.
Porque, para el nuevo técnico del filial, el éxito también se encuentra en esos pequeños grandes pasos que marcan una carrera deportiva: ver crecer a una jugadora, verla competir con el primer equipo o celebrar un título de base. “Para mí tiene el mismo valor un campeonato de base que el hecho de que llamen para entrenar o jugar en el primer equipo a una jugadora del segundo”. Un compromiso que el entrenador afronta con la ilusión de aportar su granito de arena a una cantera que mira al futuro.