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  • Polideportivo
    07 de Mayo de 2026 - 09:44

    El lanzaroteño Alonso Pérez irrumpe en la clase Mini 6.50 con un inicio de temporada brillante

    Ha conseguido subirse al podio en todas las regatas disputadas hasta la fecha, lo que le permite encabezar el ranking de la clase en 2026. El objetivo es la participación en la Mini Transat en 2027, una de las regatas más duras y emblemáticas del mundo de la vela

    El joven regatista lanzaroteño Alonso Pérez continúa dando pasos firmes en su proyección dentro de la vela oceánica. Con tan solo 18 años y una sólida trayectoria previa en vela ligera y regatas offshore, el deportista ha iniciado en 2026 su andadura en la exigente clase Mini 6.50, una de las más competitivas y formativas del circuito internacional.

    Esta categoría, caracterizada por embarcaciones de apenas 6,5 metros y por competiciones en solitario o a dos tripulantes, supone un auténtico desafío técnico y personal. Para Alonso, este nuevo paso representa mucho más que una transición deportiva: es una oportunidad para crecer como navegante y adquirir la experiencia necesaria de cara a su gran objetivo, participar en la Mini Transat, la mítica regata transatlántica.

    Un inicio de temporada sobresaliente

    En las primeras pruebas del calendario 2026, Alonso ha conseguido subirse al podio en todas las regatas disputadas hasta la fecha, logrando además la victoria en dos de las cuatro competiciones completadas.

    Estos resultados le sitúan actualmente en la primera posición del ranking de la clase Mini 6.50 en 2026, en una flota compuesta por cerca de 140 embarcaciones, confirmando su rápida adaptación a una de las disciplinas más exigentes de la vela oceánica.

    Rumbo a la Mini Transat: un desafío oceánico de primer nivel

    El gran objetivo de este proyecto es la participación en la Mini Transat, una de las regatas más duras y emblemáticas del mundo de la vela. Se trata de una travesía oceánica en solitario y sin asistencia externa, en la que los navegantes recorren más de 4.000 millas a bordo de embarcaciones de apenas 6,5 metros.

    El recorrido comienza en la costa atlántica de Francia, punto de salida tradicional de la prueba, desde donde los regatistas afrontan una primera etapa que les lleva hasta las Islas Canarias. Este tramo inicial ya supone un importante reto, marcado por la gestión de la meteorología, la estrategia de navegación y la resistencia física y mental.

    Tras la escala en el archipiélago canario, comienza la segunda y más exigente parte del recorrido: la travesía del Atlántico. En esta fase, los participantes ponen rumbo al continente americano, navegando durante semanas en solitario hasta alcanzar el Caribe, en condiciones extremas y con total autosuficiencia.

    La Mini Transat no solo es una competición, sino una auténtica prueba de supervivencia y capacidad técnica, considerada históricamente como una de las grandes puertas de entrada a la élite de la vela oceánica internacional.

    Para Alonso Pérez, el camino hacia esta regata pasa por completar un exigente programa de clasificación, acumulando millas y experiencia en la clase Mini 6.50 durante los próximos meses, consolidando así una progresión deportiva que ya destaca dentro del panorama competitivo.

    Este proyecto cuenta con el apoyo de entidades comprometidas con el desarrollo del talento deportivo en Lanzarote, como Marina Rubicón, que acompañan al regatista en este camino hacia la élite de la vela oceánica.

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