Llegar a una semifinal en la mejor condición física posible es fundamental y determinante para alcanzar el objetivo de superarla. Y, en este sentido, contar con Carlos Hernández Santana (Las Palmas de Gran Canaria, 2001) es toda una garantía para el CV Emalsa Gran Canaria. El preparador físico del conjunto grancanario repasa la actualidad del equipo y nos relata cómo llega a este tramo de temporada para encarar su exigente cruce ante el Fundación Cajasol Andalucía.
– ¿Cómo llega físicamente el equipo a este tramo final de temporada tan importante?
– Pues llegamos muy bien y creo que se ve y se nota. Ha sido una temporada muy larga. Venimos de semanas de dobles partidos, no solo por el tema de Playoff ahora, sino por la competición europea también. La verdad es que tanto cuerpo técnico, jugadoras como yo, sentimos que llegamos muy bien a este tramo final. Creo que estamos listos para jugar lo que nos falta, como ya se pudo ver en la eliminatoria anterior y también se ha visto durante la temporada, con ciertos partidos que hemos tenido que jugar cinco sets. Durante la eliminatoria anterior ante Melilla se vio que si tenemos que jugar dos partidos, llegar al quinto set en el último partido y estar 2 horas y 40 minutos dándolo todo, vamos a hacerlo sin problema y a competir a un nivel físico muy alto.
– ¿Cambia algo el trabajo físico en Playoff con respecto a un partido de fase regular en relación a cargas, recuperaciones, tiempo de preparación…?
– Sí que cambia, ya que hay que ajustar muchas cosas. Al fin y al cabo en estos momentos de la Liga ya no vas a saltar 4 centímetros más, no vas a ganar 10 kilos en sentadillas… lo que hacemos es mantener lo que hemos trabajado anteriormente y hacer pequeños ajustes para evitar lesiones, ya que poder tener una plantilla casi al 100% en estos momentos se valora y mucho.
– Llegados a este tramo final de temporada, donde se está jugando el título de Liga, ¿cuánto de importante dirías que es todo lo que se hace en pretemporada y durante el año para llegar bien a este importante tramo final?
– En este punto de temporada todo suma, tanto lo que hicimos durante la pretemporada como durante todo el año. En pretemporada siempre intentamos crear una base de fuerza que, dependiendo de la semana, se va aumentando o no. Todo lo que se hace en ese periodo, tanto en la parte de pesas como de entrenamiento en cancha, son pequeñas piedritas que vamos poniendo en el camino para llegar bien a esta última etapa, donde todos los títulos se juegan: la Copa, que fue en enero, la competición europea, donde llegamos a cuartos, y ahora el Playoff. Todo eso que realizamos a principio de temporada, por muy pequeña que sea, va sumando… Todo es importante, y mucho.
– Y en ese sentido, las semanas de dobles partidos -como fue la pasada eliminatoria y puede ser la que viene en Sevilla- supongo que sí que cambia algo. ¿O no?
– Sí que cambia, ya que hay que ajustar muchas cosas. Por suerte no es algo nuevo para nosotros ya que llevamos haciéndolo mucho tiempo durante la temporada mientras estuvimos jugando la competición europea. Y claro que cambian cosas. Por ejemplo, ante Melilla tuvimos que bajar cargas. Sabíamos que podíamos jugar dos partidos seguidos y, por lo tanto, no se puede estresar mucho a la jugadora en la parte física. Se ajusta todo para que lleguen al primer partido con la mayor energía posible, sabiendo que si se ganaba, como pasó, había que jugar otro partido al día siguiente.
– Vienes del mundo del fútbol sala, un deporte muy exigente en lo físico. Cambia mucho la preparación física dependiendo de la modalidad, supongo. ¿Cómo es de exigente el voleibol?
– Sí, vengo del mundo del fútbol de sala, pero no es el único deporte que he practicado aunque sí es en el que más tiempo he estado. Y sí que cambia mucho la preparación física, muchísimo. El fútbol de sala es un deporte también de cooperación-oposición, pero cuenta con un espacio compartido. Una de las grandes diferencias del voleibol con el resto de deportes, aparte de la cantidad de saltos que tiene y la explosividad que requieren las jugadoras para poder jugarlo, es que los espacios son separados, con lo cual ese factor de lucha directa-física con el adversario no lo tenemos, pero sí tenemos otras capacidades que no se ven en otros deportes. Es un deporte muy rico y muy exigente.
– ¿Cómo te has ido adaptando a la modalidad, al club, al día a día…?
– Desde el principio me dio muy buena impresión todo, se trabaja mucho y muy bien. Yo me he ido adaptando bien. Me gusta pensar que soy un enamorado, un friki de mi trabajo, y al fin y al cabo, esté donde esté me gusta dar el 110%. Desde que llegué al club he leído mucho, he investigado mucho e intentado informarme todo lo posible, y creo que eso ayuda a que me haya adaptado muy bien y que esté tan cómodo en el deporte.
– Tras incorporarte durante el curso pasado ya empezado, vas a cumplir este año tu primera temporada al completo con el Emalsa, donde has coincidido por primera vez con Juan Diego García, el entrenador jefe. ¿Qué tal ha sido, y está siendo, trabajar con él?
– Sí, me incorporé el año pasado en enero, donde di mis primeros pasos en el club. Luego ya cogería el equipo un poquito más tarde y espero cumplir mi primera temporada al completo. Es mi primer año con Juan, pero el año pasado ya tuve una primera toma de contacto con él. Yo me fui a Lugo, donde él estaba concentrado con la selección sub-25 preparando la Universiada, y estaba también por ahí la selección absoluta. Fui porque quería aprender, ya que todo lo que sea aprender de todo el mundo para mí es oro. Y allí ya pude compartir una semana con Juan Diego y con el entrenador de la absoluta, además del preparador físico, también de la absoluta, que me enseñó mucho ya que creo que es un buen referente y fue un lujazo trabajar con él. Trabajar con Juan Diego también es un lujo, siento que aprendo mucho de él, y ya no solo al nivel técnico de voleibol, sino trabajar con él como persona es todo un lujazo. Dan ganas de ir todos los días al pabellón sabiendo que el que está ahí como entrenador jefe es él.
– Y, por último, personalmente cómo te has sentido en el club con todo lo que lo rodea: instalaciones, material, compañeros, jugadoras, prensa, directiva…
– En el club me he sentido muy bien desde el primer momento. Yo llego en una situación extraña, a mitad de temporada, en un pabellón diferente al que estamos ahora, pero siempre me he sentido muy arropado tanto por mis compañeros de trabajo, los de este año como el pasado, como por jugadoras, que al fin y al cabo han hecho que yo todos los días me levante con ganas de ir a trabajar. Tengo mucha suerte en ese sentido. Y con el resto de personas que nombras pues igual; desde el primer momento han depositado la confianza en mí, y que me hagan sentir esa confianza se valora muchísimo, porque siento que se valora mi trabajo. Realmente desde el primer momento siempre me he sentido muy arropado. Ahora que estamos en el Gran Canaria Arena, el tema de instalaciones que preguntas obviamente es muy bueno. Es un pabellón de lo mejor que tenemos en España, aunque es verdad que siempre está ese gusanillo de que al CID le queda un añito o año y medio, y hay ganillas de estrenarlo, de sentir la que ha sido nuestra casa durante muchos años.