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  • Polideportivo
    14 de Febrero de 2026 - 14:20

    Gran Canaria Teldeportivo impone su ley ante el Caja Rural River Zamora

    La jornada 19 de la Segunda División Femenina de Fútbol Sala dejó un duelo de contrastes en el que el Gran Canaria Teldeportivo supo hacer valer su condición de local. El conjunto dirigido por David Pérez se llevó los tres puntos tras vencer por 2-0 a un Caja Rural River Zamora que, bajo la batuta de Ruben Calatrava, opuso resistencia, pero no logró descifrar el muro defensivo canario.

    Desde el pitido inicial, las intenciones quedaron claras. Las isleñas saltaron a la pista con un ritmo asfixiante, presionando la salida de balón y buscando el error rival. Por su parte, las peninsulares optaron por un bloque ordenado, esperando su oportunidad para castigar a la contra.

    Aunque el dominio era grancanario, el gol se hizo de rogar. La falta de puntería y la imprecisión en el último pase mantuvieron el 0-0 durante gran parte del primer tiempo, mientras que Vero, la guardameta local, apenas tuvo trabajo gracias a la solvencia de su defensa.

    La efectividad rompe el muro

    El punto de inflexión llegó a través de las faltas. El equipo de Zamora se cargó prematuramente y, al cometer la sexta infracción, concedió un lanzamiento desde los diez metros.  May no perdonó desde el punto de doble penalti, enviando el balón al fondo de las mallas y haciendo justicia a lo visto sobre el parqué en el minuto 16.

    Sin tiempo para que el rival reaccionara, una conexión directa amplió la renta. Vero sirvió un balón en largo que pilló desprevenida a la zaga visitante; Lauri leyó la jugada a la perfección y definió con una vaselina de manual para poner el 2-0 un minuto dspués.

    Tras el descanso, el guión de David Pérez siguió vigente: presión alta y recuperaciones constantes que generaron ocasiones incluso más claras que en la primera mitad. Sin embargo, superado el ecuador del segundo tiempo, el exceso de confianza local dio alas al Caja Rural River Zamora.

    Las jugadoras de Rubén Calatrava ganaron metros, se volvieron menos permeables en defensa y empezaron a merodear el área de Vero con peligro real.

    A falta de cinco minutos para el final, el Zamora quemó sus naves atacando de cinco. A pesar del riesgo, el movimiento de balón de las visitantes fue demasiado pausado, lo que facilitó la labor de una defensa canaria que se mantuvo firme hasta el final, asegurando una victoria vital para sus aspiraciones.

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